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miércoles, 4 de diciembre de 2019

Shur segah abuata afshari...

¿Has aprendido ya mi canción? ¿Sabes qué significa este tarareo que me acompaña en mi historia?

En realidad, sólo estoy repitiendo el nombre de algunas escalas del Radif, el repertorio tradicional de la música clásica iraní. 

El radif está dividido en doce escalas llamadas dastgah. Hay siete dastgahs completas: Shur, Mahur, Homayun, Nava, Segah, Chahargah, Rastpanjgah. Y cinco pequeñas dastgah (no completas), que derivan de las grandes, llamadass Avâz: Afshari, Dashti, Bayatetorc, Abuata, Isfahan.

El radif puede ser vocal o instrumental y cuenta con más de 250 unidades melódicas, denominadas gushe y organizadas en ciclos. 

Su estudio requiere una dedicación mínima de diez años en los cuales, además de memorizar el repertorio, se ejercita la búsqueda de la espiritualidad a través de la música.

Se atribuye la creación del sistema de las siete dastgahs completas a Barbad, un músico persa de la era Sasánida, que vivió del 590 al 628.



Cuenta la leyenda que el rey sasánida, Khosro Parviz (Cosroes II) fue cruel, avaro y lujurioso.

Entre sus posesiones más preciadas se encontraba un hermoso caballo negro, Shabdiz, y, cuando éste enfermó, amenazó con ejecutar al que informase de la muerte de su posesión más querida.

Por eso, al morir Shabdiz, nadie osaba enfrentarse al rey.

Tras muchas diatribas, el escudero real, solicitó ayuda a Barbad que, reconocido como virtuoso músico, cada noche interpretaba una melodía especial para Khosro.

Esa noche, cuando inició el banquete real, Barbad tocó su çārtār como era habitual, pero esta vez con una melodía tan melancólica y triste que el rey, con gran pesar, hizo detener la música para preguntar si es que Shabdiz había muerto.

Así, sin que nadie pronunciase palabra, recibió la fatal noticia...


¿Conoces la música tradicional persa?

¡Buen fin de semana!!




martes, 19 de noviembre de 2019

Navidad de Cuento

Mi universo particular no lo simboliza un árbol, sino un libro. 
Adornemos de letras el hogar y soñemos poesía, adivinanzas, novelas, poesía. 

Hoy, nos centraremos en los cuentos para preparar la Navidad:
 ¿me acompañas?
¿nos compartes?

1 Adivinanzas de Navidad, de Alain Crozon
2 Azara, la olvidada Reina Maga, de Rebeca de la Fuente Gómez
3 ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!, de Dr Seuss y Yanitzia James Canetti
4 Cuento de Navidad, de Charles Dickens
5 Cuentos de Navidad, de Roser Rius Camps, Carlos Sandonís
6 Cuentos para preparar la Navidad, de Béatrice Garel y Thomas Baas
7 El gran libro de los regalos mágicos, de Nathalie Choux, Mandana Sadat y Rémi Saillard
8 El inesperado regalo de Papá Noel, de Eva Heller
9 La mejor Navidad, de Chin-Yuan Chen
10 Las tres reinas de Oriente: La historia secreta de los Reyes Magos, de Teresa Duran
11 Las tres reinas magas, Melchora, Gaspara y Baltasara,  de Gloria Fuertes
12 Los Reyes Magos de Oriente, pop up de Lluís Farré y vvaa
13 Manual de Navidad para toda la familia, de Ana Alonso y Ximena Maier
14 Navidad en el bosque, de  Lluís Farré
15 Noche de luz (Colección Sueños de Intermón), de Teresa Campos
16 Papá Noel, de Raymond Briggs
17 Sueños de Nieve, de Eric Carle.
18 Un canguro por Navidad, de James Flora
19 Vamos, cuentos, a Belen, de  Ana Mª Romero Yebra y Ximena Maier Pan de Soraluce
20 Winter in White de Robert Sabuda
21 Ya es Navidad, de Stephen Lambert



¿Me ayudas a ampliar esta lista?

LEER NO SÓLO ENSEÑA: ABRE LAS PUERTAS AL MUNDO

lunes, 18 de noviembre de 2019

Un paraguas rojo de cuadros

Antaño me gustaba leer en los cafés; novelas, periódicos, ensayos... También me encantaba escribir poesía, especialmente en días como hoy, de ligera lluvia y mucho frío. 

De un tiempo a esta parte, sin embargo, disfruto este espacio observando a mi alrededor.

Estaba de gris la tarde y de capota vestidas las nubes, con aire de nieve. El café estaba rebosante de gente. Sentada enfrente mía una madre, con tres niños. El mayor hablaba fuerte, con la fuerza del niño feliz que sabe que crece y que tiene, esperándole, todo el horizonte. A su lado, otro niño de sonrisa callada, dulce, observando como yo, y con chirivías de magia en la mirada. En el regazo de la madre, sentada una niña. Apenas un año, despierta, inquieta, bella, fuerte y salvaje. La madre tenía el porte cansado, pero le brillaban los ojos. Con el pelo revuelto de hacer muchas cosas y la serenidad de su faz por maquillaje

Les observo. 

Cada vez más gente en el café. Al no encontrar mesas libres, algunas personas se van apelotonando en torno a las que estamos ya sentadas. Y entonces, una mujer, elegante, madura, de apenas 50 años, pasa entre las mesas chocando muy fuerte a la pequeña, que llora. Su madre se da la vuelta asustada.

-Señora, tenga cuidado. La ha dado a mi niña.
-Yo no he hecho nada.
-Pero señora, si me ha golpeado a mi también.
-¡Yo no he hecho nada!

Mirábamos la escena callados todos en la sala. La madre estaba petrificada, con el rubor de la indignación subiéndole desde las entrañas. Con el rabillo del ojo dudaba si ver a sus otros hijos, contestar a la malcriada, o quedarse como estaba.

-¡Mentirosa! ¡Tu has querido golpearme con el codo para no dejarme pasar!. ¡Yo no he hecho nada!¡nada!.¡mentirosa!.

Observábamos la escena inquietos, conscientes de que la mujer estaba avasallando a la pobre madre, en su quizás único café de la semana. En vete tu a saber qué celebración inocente, o en qué cotidianidad mancillada. Pero nadie dijo una palabra. Aun gritó un par de veces más la mujer antes de irse. La madre veíamos todos que estaba azorada. Pidió la cuenta, abrigó a sus niños rápidamente y se dispuso a marcharse. El mediano protestaba que no quería irse. Salían ya por la puerta (que nadie se acercó a abrirles) cuando un anciano llamó al niño.

- ¡Chaval! ¿Es tuyo el paraguas rojo de cuadros?
- si...

Y, acercándose, le entregó el paraguas a la par que, en un gesto casi inaudible, le acariciaba el cabello. Asomó una sonrisa en la madre...

Me hubiese gustado acabar mi café escribiendo acerca de alguna leyenda. Pero este era un café más triste y fue un paraguas rojo quien se llevó el pequeño atisbo de humanidad de la tarde, en un lugar que no era nada ni había motivos ni dramas para nadie... Me quedo pensando que hay pequeñas infamias escondidas en los gestos más sencillos (esos que pudimos hacer), en aquello que callamos y en lo que pudimos tomar parte...



¿Y tú? ¿tomas parte en las pequeñas batallas?

¿Lees, hablas, escribes u observas en los cafés?



lunes, 11 de noviembre de 2019

Las Horas perdidas


El tiempo de las risas siempre me parece breve y aquel destinado al llanto demasiado largo. 

El tiempo es una medida relativa. 

Desde los tiempos más lejanos, para medirlo, siempre se ha tomado como referencia algún movimiento o el período existente entre diferentes movimientos. En el caso de los años, la referencia ha sido, a menudo, el ciclo o movimiento que describe la tierra alrededor del sol, o el que realiza la luna en torno a la tierra.

En el calendario occidental, cuando empieza el año nuevo, al Sol le faltan 6 horas para completar la órbita. Así, en el segundo año, la tierra estará retrasada 12 horas. Al cabo de 4 años, un día completo. Nosotros contamos años de 365 días y, cada 4 años, durante los años bisiestos, sumamos veinticuatro horas más. 

Diferentes culturas han aproximado con mayor o menor certeza el tiempo, pero lo cierto es que existen horas perdidas... 

¿Cuántos libros dejarán de leerse en ese espacio? 
¿Cuántos besos no se dan?
¿Qué injusticias no logramos revertir?
¿Se enjugaran todas las lágrimas?
¿y tu? ¿qué harías en ese tiempo que no está?

Muy pronto os contaré qué hizo esta Reina Maga. 

De eso versará "Azara y el Misterio de las horas perdidas", donde os contaré mi camino en el tiempo olvidado... y... muchas otras cosas más


¡Dulce semana!

viernes, 8 de noviembre de 2019

¿Dónde he estado?

¡Muy, muy feliz día de otoño!

Son ya varias las vueltas que dieron la Luna y el Sol mientras yo callaba en este blog. Decía Platón que el tiempo era la imagen móvil de la eternidad: un ciclo en el que cada persona, cada acto, cada especie tenía precondicionado su destino... ¿sería el mio esperar un poquito más? uhmm...

Aristóteles unió a los días el concepto de movimiento. El tiempo entonces pasó a ser concebido como el número, la medida del movimiento según el antes y el después.

En la concepción judeo-cristiana se rompe la idea del eterno retorno y hay un cambio de mentalidad en el que se introduce el concepto de tiempo lineal: el mundo está inacabado y debemos perfeccionarlo.

El tiempo y sus diferentes visiones. Newton, Einstein, Davies... ¿Conoces los matices e implicaciones de las nuevas teorías?

En ese espacio he estado yo entretenida para contaros, más pronto que tarde, mi siguiente aventura. En ese espacio y en otros muchos espacios, pero ya sabéis que las Reinas Magas debemos guardarnos algunos secretos...

¿Existe algo más hermoso que un cielo abierto lleno de sueños?.

¡Buen fin de semana!

Me encantan los lunes. Éste os invito a conocer un poquito más de mi siguiente historia...


jueves, 26 de septiembre de 2019

De partos y ritos

Cuenta el gran geógrafo e historiador griego Estrabón en su obra "Geografía" (7 a.C) que el pueblo cántabro era digno y valeroso a tal extremo que quien caía prisionero prefería su muerte y la de todos su familiares antes que la esclavitud. 

Admirado por la valentía y fortaleza de las mujeres cántabras, contó en su libro III que eran ellas quienes transmitían la herencia y casaban a sus hermanos. Y cultivaban la tierra, y apenas daban a luz cedían el lecho a sus maridos y los cuidaban. Hay quien dice que eran tan iguales que los hombres "daban a luz con ellas"... 

Algunos consideran esta costumbre, que se denomina covada, como la prueba de la existencia de un matriarcado en el pasado entre los cántabros.

En realidad no estaba sólo presente en este pueblo, sino que se encontraba también entre astures, vascos, maragatos, ibicencos, corsossino, tibarenos, corsos y en algunos pueblos de América del Sur y Nueva Guinea.

La covada es un término etnográfico por el que se conoce a la costumbre presente en algunas culturas, en el momento de un nacimiento, mediante la cual el padre simula el parto. A veces consistía en la entrega del bebé al padre por parte de la madre para que éste se ocupara de él. Se considera un rito de legitimación del recién nacido. Otras voces, en cambio, dicen que la covada expresaría el deseo de parir del hombre. También hay quien piensa que con este rito lo que se hace es un reconocimiento expreso de la paternidad y desacredita el poder de la mujer como creadora...

Y hay quien simplemente cree que era una manera mágica de que los padres mostrasen su empatía con las madres en ese momento maravilloso, pero duro y difícil que es un parto. 

Hace casi un año yo fui mama de nuevo. Y, aunque esta vez nos encontrábamos muy lejos, estuvimos igual de juntos... 

¿Sería ese el verdadero sentido de nuestra particular covada?

¿Cómo fueron vuestros partos?

¿Y vuestros ritos?



¡Bienvenido Otoño!

miércoles, 18 de julio de 2018

Alguien tiene que soñar...

No lo cuenta una leyenda, aunque haya pasado ya demasiado tiempo o arrastrase demasiados nombres que quedaron en este combate, exterminados. A pesar de parecer tan sólo una imagen difusa de aquello que fuimos, existió real y verdadero: pudimos soñar.

Soñamos.

En el entonces ya desterrado podíamos imaginar crecer y ser mejores. Tener oportunidades. Llegar a un algo, con esfuerzo, dedicación, con el cántaro repleto de ilusiones. Con la esperanza brillando en nuestra mirada. Los días estaban repletos de futuro.

Ese ayer existió.
Hubo un ayer.
Ayer.

No es un hoy.

Y tampoco se vislumbra un mañana en esta guadaña de miedos e incertidumbres que nos cercena los pasos. Esos que antes sabían construir senderos.

El polvo de los caminos queda ahora cernido sobre el terreno, sin más aire que los levante que el de algún otro latido que vaga, errante, oprimido.

El derecho a construir por nosotros mismos una torre de ideas, un castillo de méritos o un soplo de nosotras, de nosotros mismos, está enterrado en un abismo.

Estos minutos, años que se escapan de entre nuestras manos, vacíos, son ese abismo.

3.796.100 personas estaban paradas en el primer trimestre en España (www.ine.es). La tasa de paro era del 15,18 % para los hombres y del 18,54% para las mujeres.

La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social en 2017 era del 26,6% de la población total. El 44,3% en Extremadura; el 40,2 % en Canarias; el 37,3% en Andalucía; el 35,8% en Ceuta. Navarra (13,5%), La Rioja (14,4%) y País Vasco (14,5%) fueron mejores lugares para sobrevivir. Para unos pocos más, al menos...

Es tan largo analizar el drama social que vivimos como contar a todas aquellas personas que estamos dejando en el camino. Aún más larga la hilera de derechos que alcanzamos una vez y ya damos por perdidos.

Alguien tiene que soñar. 

No es un cuento que otra vez fuimos distintas, fuimos distintos. 
Los méritos son aquellos que construimos por nosotros mismos.
Somos lo que vivimos.

¿Cuál es tu camino?