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lunes, 8 de noviembre de 2021

¿Sabías que... Qamsar existe realmente?


Cuentan que Aglaya, la más joven y bella de las Cárites o Gracias griegas, portaba una rosa en la mano y que, dicha flor, había brotado de la mismísima Diosa Venus, al pincharse ésta con una espina. 

En un principio la rosa era blanca, pero cuando Aglaya se enamoró perdidamente del hermoso joven Adonis y éste murió, se volvió encarnada...

Símbolo de belleza para muchas culturas, su cultivo es milenario por sus numerosos usos, estéticos, ornamentales, cosméticos y medicinales. 


Qamsar es el lugar donde nací y de donde son también originarias mi madre Arashsahara y mi abuela Madamis. Existe realmente y es una derivación (ficticia) de Ghamsar, un pequeño pueblo que está situado en el centro de Irán.  Cuenta con aproximadamente 3.500 habitantes y existen crónicas de su dedicación a la fabricación de agua de rosas desde hace cientos de años. 

Ghamsar es considerado el centro de producción de agua de rosas más grande de medio oriente. ¡Incluso posee el privilegio de suministrarla para el lavado anual de la Kaaba en la Meca!.


Si quieres saber por qué es tan importante para mi, te recuerdo que puedes leer mi historia completa en "Azara, la olvidada Reina Maga", de Rebeca de la Fuente Gómez. Puedes comprar el libro AQUÍ


¿Conoces el agua de rosas y sus usos?
¿Qué sabes de la destilación de las flores?


lunes, 11 de noviembre de 2019

Las Horas perdidas


El tiempo de las risas siempre me parece breve y aquel destinado al llanto demasiado largo. 

El tiempo es una medida relativa. 

Desde los tiempos más lejanos, para medirlo, siempre se ha tomado como referencia algún movimiento o el período existente entre diferentes movimientos. En el caso de los años, la referencia ha sido, a menudo, el ciclo o movimiento que describe la tierra alrededor del sol, o el que realiza la luna en torno a la tierra.

En el calendario occidental, cuando empieza el año nuevo, al Sol le faltan 6 horas para completar la órbita. Así, en el segundo año, la tierra estará retrasada 12 horas. Al cabo de 4 años, un día completo. Nosotros contamos años de 365 días y, cada 4 años, durante los años bisiestos, sumamos veinticuatro horas más. 

Diferentes culturas han aproximado con mayor o menor certeza el tiempo, pero lo cierto es que existen horas perdidas... 

¿Cuántos libros dejarán de leerse en ese espacio? 
¿Cuántos besos no se dan?
¿Qué injusticias no logramos revertir?
¿Se enjugaran todas las lágrimas?
¿y tu? ¿qué harías en ese tiempo que no está?

Muy pronto os contaré qué hizo esta Reina Maga. 

De eso versará "Azara y el Misterio de las horas perdidas", donde os contaré mi camino en el tiempo olvidado... y... muchas otras cosas más


¡Dulce semana!