lunes, 19 de septiembre de 2016

Camellos y Dromedarios

¿Sabias que el nombre de mi camellita, Shadi, en persa significa felicidad? Pronto, prometo contarte la historia completa de su nombre. 

Mientras, para que la conozcas un poco mejor, te daré algunas pistas para distinguir camellas y dromedarias... 



A pesar de que son utilizados desde hace miles de años, sobre todo en el transporte de personas y mercancías, para quienes no están familiarizados es fácil confundirlos. Ambas especies pertenecen al género camello de la familia de los camélidos, pero con unas características específicas que les han permitido adaptarse a su medio particular. En realidad, existen tres especies de camellos actuales y otras tres fósiles:

* Camelus ferus o camello salvaje o camello bactriano salvaje. Es el único que nunca fue domesticado.

* Camelus bactrianus o camello bactriano doméstico. Este y el anterior están provistos de dos jorobas, mientras que de este y el siguiente no han sobrevivido poblaciones silvestres.

* Camelus dromedarius o dromedario

†Camelus gigas (camello gigante)

†Camelus sivalensis

†Camelus moreli (camello sirio)

Te presento un cuadrito, que te ayude a distinguir las dos especies que hemos logrado domesticar:


Las jorobas son uno de los rasgos distintivos de este tipo de camélidos. ¿Sabias que son un depósito de tejido en el que pueden almacenar hasta 36  kgs de grasa? Esta grasa les sirve como reserva de energía y agua cuando no disponen de alimento. Es la que les confiere su legendaria capacidad para viajar. 

El dromedario puede recorrer hasta 160 km sin beber agua. Pero si reposta, un dromedario sediento puede beber hasta 135 litros de agua ¡en 15 minutos!

El camello, además utiliza su joroba para protegerse del frío. 

A mi lo que me resulta más curioso es que, tanto los camellos como los dromedarios, son capaces de deshidratarse hasta en un 40%. Entonces, las jorobas comienzan a empequeñecerse e incluso a desplazarse a un costado. Es como si se deshincharan y sólo vuelven a su posición inicial cuando se recuperan... ¿Te imaginas poder hacer eso?

¿Conoces algún camélido? te diré que el carácter de los dromedarios es complicadito... ¡menudo genio! ¡menudo humor!! ¡no oses irritarles!! ¡los camellos, mucho mejor como compañeros, compañeras de viaje!

¡¡¡gracias shadi por estar siempre ahí!!!

¡ que tengas buena semana!


viernes, 16 de septiembre de 2016

Las mil y una noches


Las mil y una noches es una de las más famosas colecciones de cuentos antiguos de diversas culturas.

Algunas fuentes del s. X d.C. citan como origen de esta compilación a un libro persa titulado Hazar afsaneb (El libro de los mil cuentos) que cuenta la historia del rey Sahriyar, su visir y las hijas del visir, Sahrazade y Dinarzad.  


El cuento que sirve de hilo argumental en Hazar afsaneb es el relato de cómo el rey sasánida Sahriyar, al descubrir que su mujer le ha sido infiel, decide tomar cada noche una nueva esposa a la que, al amanecer, decapita. 

Es tal su amargura y despecho que, al cabo de los tres años, apenas restan doncellas en el reino.

El pobre visir encargado de suministrárselas, tenía dos hermosas y sagaces hijas, Sahrazade y Dinarzad. La más astuta, Sahrazade, tras insistir durante días, logra convencer a su padre para ofrecerse voluntaria al rey, el cual acepta que le acompañe su hermana. 

Ambas planean que Dinarzad interrumpa cada noche el relato de Sahrazade en un momento crucial del mismo, forzando al rey a mantenerlas vivas hasta el día siguiente.

Los cuentos que Sahrazade narra proceden de diferentes tradiciones orales: persa, india, griega, china, egipcia, mesopotámica, turca...

¿te animas a leerlos?

Uno de los cuentos, El caballo de ébano, comienza así

Había una vez, hace mucho, mucho tiempo, en el país de los persas, un rey muy poderoso y de gran majestad, que tenía tres hijas, brillantes como lunas llenas y jardines floridos; y tenía también un hijo varón, como la luna llena. Cumplía con dos fiestas anuales, la del año nuevo y la del equinoccio de otoño; y era su costumbre, en estas ocasiones, abrir sus palacios y ofrecer presentes... 

Puedes leer una versión completa AQUÍ

¡Buen fin de semana!



lunes, 12 de septiembre de 2016

Los Catafractos

Los catafractos fueron una unidad de caballería pesada en la que jinete y caballo portaban armadura.

El primer imperio en utilizar catafractos en combate fue el imperio persa Aquemenida.  

Durante la antigüedad fue habitual en algunos imperios orientales, como el Aquemenida, Seleucida, Parto o Sarsanida.


Partia fue un imperio en el territorio de la actual Irán, fundado por los partos en el s. III a. C. Logró convertirse en el principal rival del imperio romano para conseguir la hegemonía al este del Mediterráneo. 

La legendaria batalla de Carrhae (53 a.C.), en la que se disputaba la frontera del río Éufrates, fue una de las derrotas romanas más recordadas. En ella murieron 20.000 soldados y 10.000 fueron hechos cautivos por los partos. 

El poder militar de los partos residía en su caballería. La columna vertebral del ejército parto eran los nativos catafractos iranios y los arqueros a caballo.

Los catafractos partos utilizaban, principalmente dos armas: arco compuesto y lanza. Solían llevar un casco de bronce o hierro, armadura de escamas, guanteletes acorazados, protector para el cuello, botas de cuero con refuerzos metálicos laminares. Los caballos estaban cubiertos con barda de armadura de escamas o laminar, desde la cabeza hasta los cascos.

Con una formación ordenada y prácticamente invulnerables, eran temidos allá donde llegaban...

¿Recuerdas quién los menciona en mi historia?

¡Buena semana!!




viernes, 9 de septiembre de 2016

Hoy leemos...a Marjane Satrapí

Marjane Satrapi es quizás la más conocida de las historietistas iraníes. En un sempiterno blanco y negro, la autora destaca por la sencillez de formas, en contraste con su riqueza de recursos y la facilidad con la que logra ejecutar el ritmo de sus historias.

Su obra más conocida es Persépolis, una novela gráfica en blanco y negro, que hace un recorrido por la historia reciente de Irán.

Por medio de cuatro libros y, con un marcado carácter autobiográfico, la autora narra cómo creció en un régimen fundamentalista islámico que la acabaría llevando a abandonar su país.

El cómic empieza a partir del año 1979, cuando Marjane tiene diez años y desde su perspectiva infantil es testigo de un cambio social y político que pone fin a más de cincuenta años de reinado del sha de Persia en Irán y da paso a una república islámica.

La adaptación en largometraje en 2007 obtuvo, asimismo, un considerable éxito.



Menos comprometida políticamente, pero igualmente intimista es la recomendación de hoy: Pollo con ciruelas

En una hermosa fábula poética se narran los últimos ocho días de vida de Nasser Alí, un brillante músico que desea dejarse morir después de que su mujer destruya su Tar (laud tradicional persa), el instrumento que es su alma.

En 2011 fue llevada al cine, con ciertas reminiscencias al surrealismo italiano de los años 50, y con grandes interpretaciones de Maria de Medeiros y  Golshifteh Farahani. 

Logra, además, gracias a una dirección y producción artística inolvidables, trasladarnos, por medio de los colores, la iluminación y la atmósfera de los decorados a un cuento animado. 


¡Buen fin de semana!


Persépolis, Barcelona, Ed. Norma, 2002-2004.
Pollo con ciruelas, Barcelona, Ed. Norma, 2005

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Los yinn

Susurra el nombre bajito, no vayan a escucharte....
Yinn, jinn, djinn..

Son lo mismo...aunque los pronuncies distinto; criaturas fantásticas, embaucadoras, a veces jocosas ¡siempre desconfiables!

Proceden de la mitología semítica y son retratados por varias culturas de manera diferente. La teología islámica les dedica un capítulo entero en el Corán.


Generalmente son descritos como seres invisibles, que nacen del fuego sin humo y son capaces de adoptar cualquier forma física que les plazca: personas, animales, plantas u objetos. Lo que quieran,

Están dotados de libre albedrío: hay buenos, malos, regulares, algunos aparecen como genios concesores de deseos,  otros como seres malévolos...

La vida de los djinn es muy larga, más extensa que la humana, pero no inmortal.

Según el Corán, comen carne, huesos y excrementos de animales.

Les gusta vivir en lugares solitarios, como desiertos, cuevas, cementerios, pastos de camellos...

Algunos djinn se han sentidos atraidos o encariñados por seres humanos... la jurisprudencia islámica medieval llegó a regular los matrimonios entre personas y yinn... Se cuenta que existen personas en algunas tribus del desierto con asombrosas habilidades de observación y rastreo, herencia de antepasados que contrajeron matrimonio con yinn..

¿Imaginas?
¿Crees en los Yinn?

lunes, 5 de septiembre de 2016

¿Cuatro reyes?... ¡una reina!

Iniciamos la semana con otra vieja leyenda, esta vez rusa....

Luego de descubrir una estrella en el oriente, partieron juntos cuatro reyes magos: Melchor, Gaspar, Baltasar... y Ogamyer.

Los tres primeros llevaban ricos regalos de oro, incienso y mirra.

El cuarto rey, sin embargo, portaba burros, aceite y vino.

Tras varios días de camino se adentraron en el desierto, donde, cierta noche, quedaron atrapados en una tormenta.

Melchor, Gaspar y Baltasar, que viajaban con camellos, pudieron refugiarse tras los mismos. Pero Ogamyer tuvo que buscar amparo, junto a sus burros, en la cabaña de unos pastores.

Tras amainar la tormenta, los pastores descubrieron que habían perdido su rebaño.

El cuarto rey se vio en el dilema de ayudarles o continuar el camino tras la estrella...

Finalmente decidió quedarse...

Cuando lograron reunir a las ovejas dispersas,  habían transcurrido ya varios días desde la tormenta. Rezagado, emprendió camino en busca de sus compañeros y de la estrella (...)



Probablemente, basándose en esta leyenda, el teólogo presbiteriano estadounidense Henry Van Dyke escribió The Other Wise Man, en 1896, que narra el relato de Artabán, un cuarto Rey Mago que encaminó sus pasos hacia occidente en busca del niño Jesús.

Ambas historias se desarrollan de manera similar y en ambas se habla de la importancia del camino, más allá de la meta.

Lo cierto es que, sin saberlo, ambos relatos me están nombrando...

Como ya os avancé: no siempre han sido tiempos fáciles para las mujeres. ¡Ni siquiera ahora!

¡Te aseguro que es mi rastro el que se oculta tras estas historias!

¿Las conocías? ¿Has leído alguna?
¡Te animo a hacerlo!
¡Y también la mía!

Puedes conseguirla AQUÍ.

¿Te convences ya de mi existencia?

;-)





jueves, 1 de septiembre de 2016

La mujer persa en la antiguedad

La mayor parte de las fuentes historiográficas de los autores clásicos griegos (como Herodoto) presentan una visión preconcebida del papel de la mujer en la sociedad persa. 

Influenciadas por el papel que la mujer ejercía en su propia sociedad, nos han ofrecido, sin embargo, información abundante, de manera indirecta, acerca de su papel en la economía. 

Además, gracias a las tablillas descubiertas en Persépolis (509 y 438 a.C.) o a los archivos de la casa de Murasu, en Nippur, se han podido ampliar algunos datos.


Así, estos archivos nos hablan de mujeres propietarias, arrendadoras y de su importancia como testigas validadoras de las transacciones. En las tablillas aparece una gran variedad de empleos femeninos: artesanas, productoras de vino, músicas, fabricantes de pelucas y barbas postizas, etc.

La posición de las mujeres era significativa: la dote pertenecía a ambos cónyuges y en caso de divorcio se devolvía a la esposa. La herencia se repartía entre hijos e hijas equitativamente y la mayoría de los negocios funcionaban con equipos en los que se mezclaban hombres y mujeres, siendo, aveces, el jefe una mujer. 


Recibían diferentes títulos, seguramente según el nivel de responsabilidad desempeñado. El rango más alto que aparece en los textos, referido a una mujer, es el de Arashshara (literalmente “gran jefa”).

¿Recuerdas quién es Arashsahara?


Gracias por estar ahí.


El contenido de esta entrada se ha obtenido de "Mujer, trabajo y economía en el Imperio Aqueménida", de Manel García Sánchez. Disponible en:
http://roderic.uv.es/bitstream/handle/10550/27170/289-311.pdf?sequence=1